domingo, 21 de noviembre de 2010

14/09/09


Entré. La puerta estaba abierta, bueno, no recuerdo si estaba abierta o fui yo quién la abrió, el caso es que entré. Entré porque huía de la realidad, de mi realidad. Quería llenar ese castillo de fotos de Vogue y cortinas de Ikea. Sería un descanso en el camino, un paréntesis en nuestras vidas, al menos esa era la idea. Pero todo nos sorprendió.


No me había molestado tan siquiera en mirar dónde estaba Turín en un mapa. No quería esperarme más de lo que me pudieran ofrecer. Tenía una básica noción del bel paese; pizza, pasta, mamma, donna...y basta. Creo que nunca fuimos del todo conscientes de lo que significaba el erasmus.

Capas y capas de ropa, una maleta con 15 kilos de peso y mucha ilusión en los bolsillos de los abrigos. Besos a papa y mama. Mister T. quedaba al frente de todo. Al subirnos a ese avión algo cambió en nosotros (aunque realmente no se aprecia en el momento)
Y parece que fue ayer. Eramos jóvenes, inexpertos, no teníamos dinero, "siamo erasmus"...era nuestro grito de guerra

Una "etapa" se cerraba y otra se abría al mismo tiempo. Para abrir una puerta, primero tienes que cerrar la anterior, o corres el riesgo de corriente...

Valladolid-Bérgamo-Milán-Turín... ¡Torino! Torino adesso è casa mia

2 comentarios:

  1. qué bonito =)
    jo si lo miras así... yo estoy tratando de sobreponerme xa poder vivir
    no vivir feliz
    sino simplemente vivir
    respirar caminar estudiar de vez en cuando.
    cocinar cuando se puede
    y no mirar atrás.
    perchè sempre è meglio andare avanti
    che tornare indietro.

    he dicho

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  2. Sore ya hace dos años y unos días de aquella primera vez que pisamos Italia...adesso Torino è casa mia!!!

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