martes, 17 de noviembre de 2009

La vida no se mide por las veces que respiras sino por las veces que te dejan sin aliento


Como bien decía alguien muy especial en mi vida, ésta, es decir, la vida no se mide por las veces que respiras sino por las veces que te dejan sin aliento, y que razón tenía, la vida sería muy aburrida si siempre fuera igual...te levantes, desayunas el mismo café de siempre, vas al trabajo (en este caso a la facultad), siempre con la misma gente, en los mismos lugares, la misma rutina, las mismas conversaciones... no sería vida. El día está lleno de pequeños momentos que consiguen dejarte sin aliento, tanto para lo bueno como para lo malo...y es que todo esto conforma nuestra vida.




Encontrar casa casi a un mes de nuestra estancia en Torino ha tenido sus ventajas como ser los veteranos del Ostello, conocer la città a base de patear sus vias día trás día... y es que siempre hay que mirar la cara y la cruz del euro italiano. Llegamos pisando fuerte a Italia, comprando solo un billete de metro para dos, llendo de "ilegales" en el tram, y nos pensamos que todo el monte era orégano o mejor dicho, que toda la pasta se come con tomate y...precisamente los de la GTT no es que sean cocineros ni mucho menos pero las multas las gisan muy bien. Nunca podré olvidar la odisea que vivimos hasta llegar al IKEA por primera vez...y como el erasmus es el estudiante que tropieza dos veces con la misma palabra... la segunda vez casi arde troya hasta que logramos llegar... Y tantas y tantas veces que nos hemos quedado ya sin aliento durante estos dos meses.



La vida empieza a contar desde el minuto en que haces algo distinto al día anterior, cuando la llenas de experiencias nuevas y sobre todo cuando esas experiencias te dejan sin aliento, sin respiración por un instante, cuando en lugares diferentes con personas nuevas sigues trazando el camino de tu vida... espero que durante nuestro erasmus nos dejen muchas veces más sin aliento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario